En la agenda presidencial del
Presidente Santos la diferencia étnica no pesa ni importa. Una y otra vez,
manifiestas ausencias étnicas en acciones gubernamentales estratégicas y la
renuencia a provocar ascensos de importancia y nombramientos ministeriales que
contradigan esta afirmación, queda claro que el gobierno colombiano no sólo es
miope sino intencionalmente antojadizo e intolerante a la hora de obviar la
presencia de representantes afrodescendientes o indígenas en cargos de poder.
Tal vez por el presumible condicionamiento
de aportes provenientes del gobierno estadounidense, en especial por la
capacidad de bloqueo que ha ganado la bancada afrodescendiente en el Congreso
de los Estados Unidos, Santos acaba de nombrar como viceministra de Cultura a
Zulia Mena, nombramiento que se suma al de Carmen Inés Vásquez en el
Viceministerio del Interior.