Es tiempo que nosotros, antiguos
colonizados, nos deshagamos de los complejos que nos han sido inculcados por
los antiguos colonizadores.
Leopold Sedar Senghor
¿Qué va de la negritud y el panafricanismo a las actuales construcciones en el pensamiento y articulación de una teoría política de la afrodescendencia? Luego de ochenta años de haberla instalado en el imaginario de las reivindicaciones étnicas del pueblo afrodescendiente, la expresión ‘negritud’ aparece frecuentemente referenciada, incluso para denominar con ella a individuos, colectivos y comunidades que remiten a África su ancestralidad y su posición identitaria. Sugestivo en su momento; ambiguo y limitado, según sus críticos, el concepto negritud resulta problemático para dar cuenta de la significación y contenido de la afrodescendencia; lo cual presentaré aquí como antitético.
Valga decir que lo antitético aparece en este escrito
referido a la construcción no lineal sino dialéctica en la que las distintas
voces y argumentos entran en juego de recíprocas reconvenciones y
consideraciones, con las cuales se reconstruye no sólo el sentido literal sino
igualmente los propósitos sociales y políticos que animan la construcción
conceptual[1].
Finalmente, la antítesis constituye un reclamo por superar creativamente las
limitaciones de la contradicción en una síntesis ordenadora.

