Un conflicto armado prolongado y
desregularizado como el colombiano, cuya estela de casi seis décadas ha
terminado por naturalizar la guerra y consolidar la idea de un país históricamente
violento tiene tanto enemigos como defensores, según hemos visto esta semana.
Lo curioso es que, mientras se intenta desmontarlo, unos y otros persisten en leer
las dinámicas del posible posconflicto desde las tradiciones prácticas y
discursivas de la guerra preexistente antes de las negociaciones en la Habana,
imposibilitando el cuadre de un nuevo escenario en el que la paz se constituya
en la posibilidad real y manifiesta de dejar atrás, por fin, la barbarie bélica
y sus cifras perversas; con las cuales la guerra ha logrado instalarse en la única imagen de nuestras realidades. En buena medida las reacciones, espontáneas y acaloradas
las de la muchedumbre ofendida; calculadas y oportunistas las de ciertos
instigadores bélicos, chocan con la pavorosa opacidad de quienes, animados por
alientos conciliatorios, no logran convencer a un país miope y beligerante, preparado
sistemáticamente para leer los avatares de la política con los espejuelos del
desangre.
Mostrando entradas con la etiqueta 10 militares aesinados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 10 militares aesinados. Mostrar todas las entradas
sábado, 18 de abril de 2015
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

CuestionP Aportes para una teorìa polìtica de la afrodescendencia por Arleison Arcos Rivas se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 2.5 Colombia.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en arleisonarcos@gmail.com.
