La
identidad debe ser entendida, desde una dimensión política, como una poderosa
arma; como un instrumento insurgente contra el poder.
Patricio
Guerrero
Este trabajo aporta a la comprensión de las relaciones entre territorialidad, poblamiento, identidad cultural y vida urbana en el contexto preparatorio de la movilización étnica hacia el Congreso Nacional Afrocolombiano.
La ancestralidad no se reduce al asentamiento en un determinado territorio
ni se corresponde con la tradición de ocupación del mismo. De hecho, partiendo
de una concepción biopolítica y culturalista, habría que insistir en romper con
tradiciones esencialistas que limitan la pertenencia étnica y cultural al vínculo
identitario con quienes, portadores de tradiciones localizadas en
espacialidades concretas, manifiestan su procedencia. La procedencia, entonces,
no resulta sinónimo de ancestralidad; pese a que puedan rastrearse tradiciones
y costumbres arraigadas en las prácticas de sujetos provenientes de
determinados territorios.
Esta concepción abre a la reflexión respecto del significado que cobra el
que, siempre nacidos, avenidos o allegados en ellas, entre las y los
afrodescendientes se cuenten siete de cada diez habitando, viviendo,
inventándose y sembrando ancestralidad en las ciudades; pese a que "la ciudad no dice su pasado"(Calvino, 1998).

